Más cansados, pero más plenos
Los padres y madres del mundo estamos más cansados y a veces menos alegres, pero nos sentimos más plenos que los que no lo son. No lo digo yo: lo dice Bordalás. Así lo recogía la encíclica que cada miércoles publica en el Blogspot de Juventudes Cristianas del Getafe.
Recoger a tu hijo después de un fin de semana con tu exmarido, que ha cogido peso y ahora vive en una caravana, es una sensación única. Además, el chiquillo solo habla de un tal Enes Ünal.
Hay una cita de Lillo que siempre recuerdo: “Abrazado a un DYC 12 me pregunto quién es ese niño”. En esa sorpresa es donde nace la felicidad: descubrir que tu hijo empeorará tus defectos. Con suerte, la criatura habrá heredado tu miseria y te dejará sola en una residencia mientras disfruta de un Getafe-Elche en la tele de sesenta pulgadas que te acabas de comprar.