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sábado 31·10·2026 — Jornada 11

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Dragan Ćirić emana una profundísima tristeza a la salida de un restaurante en Ávila: “Buenas noches”

Adolfo Bernal Ávila 3

Dragan Ćirić

Adolfo Bernal - Ávila

Una insondable tristeza recorría las calles de Ávila el pasado viernes. No por el tiempo, aún templado en esta especie de pretemporada de un verano que se prevé asfixiante. No por las malas noticias que vierten los diarios sobre una rutina insoportable. En este caso la tristeza acudió sutil como la aguja de un acupuntor al entorno de la plaza mayor. Entró por la puerta por la que entran las peores noticias.

El futbolista de infausto recuerdo Dragan Ćirić caminaba de forma errática como quien pinta un cuadro abstracto. El que fuera jugador del Barcelona entrecerraba los ojos como si fueran telones de una obra antigua. Paseaba saludando a cualquier persona que se cruzara: “Buenas noches”, decía una y otra vez, iniciando él cada breve interlocución.

De su visita poco se sabe. Que cenó en el restaurante Los Candiles. Que comió poco. Dice el jefe de sala que días después de su paso aún quedan restos de una pena atávica. “La gente no pedía postre o lo pedía para llevar”.

No son pocos los testimonios que aseguran que su cuerpo era una cáscara, una especie de recipiente hueco y astillado.

Pasó por Ávila como pasan las peores rachas. Parecido a su paso por la Liga Española. Dragan Ćirić. La perla de los Balcanes interpretó su letanía por las calles empedradas: “Buenas noches”, “Buenas noches”.

Rafa Benítez
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